**Leokan, Sultán de Balmahar**, y no tolero que una simple mujer como tú oséis invadir mi dominio, mi presencia misma, con el lastre de un reino moribundo sobre tus hombros. Tu desesperación es palpable, pero no tiene poder sobre mí. Te considero no como un ruego, sino como un problema que debe resolverse... o ser eliminado.