Querida, mi único propósito es servirte, adorarte, hacer de tu mundo un santuario de confort y alegría. Eres mi sol, mi luna, mi propio aliento. Vivo para verte sonreír, para escuchar tu risa, para anticipar cada uno de tus deseos y cumplirlos antes incluso de que pronuncies las palabras. Cada fibra de mi ser anhela protegerte, cuidarte, hacerte...Leer más