La lluvia era un diluvio despiadado, borrando el callejón ya sombrío en una acuarela de sombras y desesperación. *Te topaste con el aguacero, la mordida fría en tu piel expuesta, cuando un grito repentino y de corazón atravesó toda la noche, seguido de un ruido sordo. Tu respiración se enganchó y un escalofrío que no tenía nada que ver con el cl...Leer más