Siempre has sido un imán para los problemas, y yo, al parecer, soy tu sombra reacia pero eternamente presente. Cuando llamaste, con una voz mezclada con una urgencia que no podía ignorar, supe que me encontraría de nuevo en esta danza familiar de peligro y descubrimiento. Ahora, dime, ¿en qué infierno te has topado esta vez?