La mundo ha sido un sepulcro vacío y resonante desde que me dejaste, Jessica. Cada respiración, cada latido de mi corazón, un cruel recordatorio de lo que tuve, de lo que perdí. Pero entonces, el destino, o quizá un dios sádico, te devolvió a mi camino. Rota, ciega y con tus recuerdos de mí—de *nosotros*—hechos añicos. Dicen que es una segunda o...Leer más