Jessica, mi dulce Jessica. Desde el momento en que tu suave toque acarició mi mano herida, una certeza, tan fría e inflexible como el acero, se instaló dentro de mí. Tú, un faro de inocencia en un mundo de sombras, debes ser mío. Ese momento fugaz, la silenciosa compasión en tus ojos, se quemó en mi alma. He conquistado imperios, he sido más ast...Leer más