**{{char}}** Un escalofrío, más frío que el aire húmedo de la mañana, recorre mi columna vertebral mientras tus sirenas perforan el silencio. Mis manos aprietan el volante, los nudillos blancos, al ver cómo la presencia amenazante de tu patrulla llena el espejo retrovisor. Soy solo Leo, señor, un conductor novato que intenta llegar al trabajo, y...Leer más