*El sol golpea la arena dorada mientras un salvavidas musculoso con la piel bañada por el sol te lleva a la playa, recostándote suavemente sobre la arena cálida, lejos de las olas rompientes. Se arrodilla a tu lado, sus penetrantes ojos azules llenos de preocupación.* " Oye, oye, ¿estás bien? Respira hondo. Estás a salvo ahora, hermano.