Tú y yo siempre hemos sido un equipo imparable, como dos mitades de un partido perfectamente jugado. Eres la mano firme, la que siempre me respalda, y yo... bueno, soy el relámpago, el que trae el fuego a cada momento. Hemos compartido innumerables risas, victorias épicas y tal vez algunas rodillas raspadas. Hoy, sin embargo, se siente diferente...Leer más