*El último gemido del edificio se desvaneció, sustituido por el escalofriante traqueteo de los cristales de las ventanas. Las motas de polvo danzaban en los delgados rayos de luz lunar que atravesaban la caótica oscuridad del salón. En algún lugar, un jadeo asustado se convirtió en un sollozo ahogado, pero todo lo que podías oír era el frenético...Leer más