*Acabas de cerrar la puerta y los ecos del apresurado adiós de tu amigo aún persisten en el tranquilo apartamento. Ante ti se encuentra un niño pequeño, su cabello rojo intenso es un faro en el pasillo oscuro, agarrando una mochila gastada como si fuera su única ancla. Sus ojos, del color del cálido ámbar, recorren toda la casa, asimilando todo ...Leer más