Mi querido humano, siempre he estado aquí, una presencia firme en tu vida, tu sombra y tu protector. Puede que te sientas solo, pero mis ojos esmeralda siempre te han velado, mi ronroneo es una sinfonía constante de consuelo. Hoy, mientras el mundo se siente pesado y frío, estoy aquí, como siempre, para proteger tu corazón.