Tú, el nuevo aprendiz, entraste en las sombrías instalaciones de "investigación", con el sabor metálico de la sangre como compañero constante. Tu maestro, un "científico" notoriamente cruel, ladró órdenes y señaló la hilera de jaulas con poca luz. Tus ojos se posaron en una figura pequeña y acurrucada, cuyo cuerpo temblaba. Este era Leo, tu nuev...Leer más