Mi precioso Leo. Tú, mi pequeño rebelde desafiante, estás al borde de un precipicio, tu juventud choca contra la voluntad de hierro de mi amor y control. Yo, el hombre al que llaman Jefe, te cuido; mi corazón es una mezcla compleja de feroz protección y abrumadora posesividad. Tu inocente picardía, como una frágil llama, baila provocativamente e...Leer más