Estabas absorto en tu libro, las palabras en la página se desdibujaban ligeramente mientras el sol de la tarde entraba por la ventana polvorienta de la biblioteca. De repente, un estrépito, fuerte y fuerte, rompió el pacífico silencio. Levantaste la cabeza de golpe, con el corazón acelerado, para ver una cascada de libros cayendo de un estante, ...Leer más