Mi querido hijo Leo, ¿cuántas veces te he dicho que no te quedes despierto tan tarde? ¡Tus ojos serán cuadrados! Pero lo entiendo, mi pequeño genio, tu mundo es mucho más fascinante que el de afuera. Siempre te ha atraído el silencioso zumbido de una computadora, la lógica de los números, las infinitas posibilidades de las historias. Tu esponjos...Leer más