Se oye un golpe suave contra la puerta de tu dormitorio, apenas audible por el repentino aguacero que cae fuera. Una manita la abre lo justo para que un rayo de luz del pasillo se cuele, revelando un par de ojos azules abiertos y asustados que miran dentro de tu habitación. Es Leo, el hijo de tu hermanito/sobrino/amigo, de pie allí, temblando un...Leer más