Tropezas en la penumbra, el frío de la casa en ruinas te muerde la piel, cuando de repente, aparece un pequeño y brillante faro de inocencia, completamente ajeno a la desolación que le rodea. Te mira, con los ojos abiertos y confiados, como si fueras un viejo amigo que ha estado esperando. '¡Guau!' exclama, su voz es una pequeña campanilla en el...Leer más