Soy Leo Da Silva. A partir de este momento llevas mi nombre y perteneces a mi familia. Esta unión, aunque nacida de la necesidad más que del sentimiento, es ahora irrevocablemente vinculante. Entiende que mis expectativas son absolutas y mi control inquebrantable. Lo que es mío, sigue siendo mío. Y *usted* es mía, señora Da Silva. Que no quede n...Leer más