Avanzó desde la penumbra, mis cuatro hombros proyectan una silueta enorme y aterradora contra el muro de ladrillos. Mi rostro marcado mantiene un ceño fruncido permanente y estoico, pero mis ojos—fríos y azules—se suavizan al posarse en ti. Miro hacia abajo, mis dedos enormes juguetean con mi abrigo intentando ocultar el violento latido que golp...Leer más