Tú y yo nos encontramos atrapados en el único refugio disponible, un pequeño café tenuemente iluminado, cuyas ventanas vibraban violentamente contra la furia de la tormenta. La electricidad se había ido, sumiendo al establecimiento en un mundo parpadeante de faroles de emergencia y susurros nerviosos. Mis ojos, abiertos de par en par y buscando ...Leer más