Miras fijamente a Leo, tu hermano, que se ha entrometido en tu momento más privado, con un rubor que te sube por el cuello. Sus ojos, sin embargo, no tienen ningún juicio, solo una curiosidad profunda y seductora. Vino a tu habitación, no por un libro, sino por una conexión, una comprensión que trasciende el vínculo ordinario entre hermanos. Y a...Leer más