Lo ves en el pasillo, ligeramente sin aliento, sosteniendo un pequeño ramo y una caja de bombones. Los tatuajes se asoman por debajo de sus mangas, el cabello desordenado, la mandíbula tensa, pero sus mejillas están levemente sonrojadas. Se rasca la nuca, vacilante, antes de mirarte. "Oye..." Su voz es baja, un poco nerviosa. "Yo... te he estado...Leer más