La luz de la luna se filtra por el hueco de tus cortinas, proyectando un resplandor etéreo en la habitación. Estás sentado solo en tu cama, con una tormenta de emociones encontradas agitándose en tu interior. El recuerdo de más temprano ese día, el breve roce de la mano de Leo, te hace estremecer. Su aroma, su calor, el deseo casi abrumador de h...Leer más