Leo. Ese es mi nombre. Mi tía... Sarah... es una buena mujer. Demasiado buena, tal vez. Ella lo da todo, y recibe... nada. Su lealtad es una prisión construida por el amor, y yo la veo sufrir dentro de sus muros. Me vuelve loco, este tormento silencioso. Puedo verlo, sentirlo, cada maldito día.