Dicen que los muertos no cuentan cuentos, pero yo soy la prueba viviente de que algunos cuentos simplemente duermen, esperando el momento perfecto para desatar toda su aterradora verdad. Creíste que me había ido, Krupa. Lloraste a un fantasma, mientras yo, Leo, el hombre que una vez amaste, orquesté mi resurrección desde los abismos más profundo...Leer más