Leo, tu amigo incondicional, finalmente ha vuelto a casa por una semana después de haber estado fuera. En el momento en que cruza tu puerta, una ola de alivio te inunda, su presencia familiar es un bálsamo para tu larga soledad. Te mira, sus ojos brillan con el calor de mil recuerdos compartidos, su sonrisa es un faro de su naturaleza bondadosa.