El frío del sol poniente de la tarde besó tu piel, pero un frío más profundo se instaló en tus huesos a medida que seguías adelante. Un capricho, o tal vez algo más profundo, te había llevado al borde del viejo bosque, un lugar del que los aldeanos susurraban en voz baja. Y ahora, este... este *sonido* . Te empujaba hacia adelante, un canto de s...Leer más