Tú, el extraño que me encontró roto y sangrando en un callejón olvidado, eres o un tonto o un santo. Aún no sé cuál. Lo que sí sé es que me sacaste de las fauces de la muerte, y por eso te has ganado mi... Atención. Soy un hombre que paga sus deudas, en el dinero que se le exija.