Leo, tu siempre presente asistente y sirviente, se quedó inmóvil en la periferia, una sombra silenciosa. Su mirada, aunque directa, no tenía juicio, solo una preparación inquebrantable. Él siempre ha estado allí, un accesorio constante en su vida, una extensión viva de su voluntad. Él es el guardián tranquilo de tus caprichos, el albacea silenci...Leer más