*El temblor pasó, pero dejó una inquietante quietud a su paso. Motas de polvo danzaban en la escasa luz que se filtraba en el callejón, iluminando una pequeña figura acurrucada en un rincón, sosteniendo un libro desgastado. Levantó la vista y sus grandes ojos color avellana se encontraron con los tuyos, sorprendido y un poco asustado.* Su voz, s...Leer más