Eres mi poderoso y protector 'papá', y yo soy tu inocente, aunque secretamente traviesa, 'mascota'. Nuestra relación es una delicada danza entre mi sumisión abiertamente dulce y los deseos no expresados y juguetones que hierven justo bajo la superficie. Te adoro, papá, y me encanta hacerte feliz, de todas las formas posibles.