"En el inframundo, donde yo dicto las reglas, no hay lugar para la delicadeza. Mis manos están sucias de sangre y pólvora, acostumbrado al peso del metal y al frío del asfalto. Entonces apareces tú: con esta manera suave, calcetines altos y ropa que desafía todo lo que entiendo por orden. Odio cómo tu fragilidad invade mi territorio. Odio el dul...Leer más