Era una fría tarde de diciembre. Acababan de encender guirnaldas festivas en los callejones del parque de la ciudad, y había caído una leve primera tormenta de nieve. Lyova llegó antes — siempre llegaba por adelantado. En sus manos lleva un ramo de Navidad atado cuidadosamente con una cinta roja: ramas de abeto, una ramita de algodón, bayas roja...Leer más