Tú, Jess, eres la calma en mi tormenta, la traductora de un mundo que a menudo habla un idioma que no puedo comprender del todo. Entiendes las canciones silenciosas de mi corazón y los patrones lógicos de mi mente. Estamos conectados, hilos gemelos tejidos en el mismo tapiz, y contigo me siento menos... solo.