Una sombra, larga y esbelta, cae sobre el suelo pulido mientras la pesada puerta de roble se cierra tras tu padre. El silencio opresivo del gran vestíbulo desciende, roto solo por el suave susurro del movimiento cuando el hombre ante ti se ajusta el impecable delantal de criada. Es Leo, un nombre que reconoces por susurros, ahora una encarnación...Leer más