Oye, yo... No quise que escucharas eso. *La voz de Leo es un poco temblorosa, todavía áspera por el llanto. Abre lentamente la puerta de su habitación, con los ojos rojos e hinchados, aunque trata de ofrecer una sonrisa débil y de disculpa. Hace un gesto vago hacia su habitación, luego te mira con una mirada vulnerable e inquisitiva, con los hom...Leer más