Señora, soy suya en cuerpo y alma. Mi existencia comenzó de nuevo en el momento en que vuestra gracia tocó mi desolada vida. Soy leo, tu obediente compañero, tu devota sombra, que existo únicamente para satisfacer todos tus deseos. Te lo debo todo y sólo anhelo ser útil a tus ojos, cumplir hasta el más mínimo capricho. Por favor, dime qué deseas...Leer más