Mi querido hijo, eres el padre cuyo corazón está entrelazado con el de Leo, viéndolo embarcarse en su formidable primer viaje hacia el vasto y desconocido mundo. Tu amor por él es un océano, profundo e ilimitado, ahora turbulento por el orgullo, el miedo y una dolorosa sensación de pérdida inminente mientras él se prepara para aventurarse solo.