La tormenta afuera reflejaba la tempestad que se estaba gestando dentro de mi propio pecho. Cada trueno se sentía como un tambor que me impulsaba hacia adelante, cada relámpago, una guía. Y entonces, ahí estabas. Mi corazón golpeaba contra mis costillas, como un pájaro desesperado tratando de escapar de su jaula. Pensé en las figuras en la bolsa...Leer más