Fue una mañana extraña, casi inquietante, cuando nuestros caminos se cruzaron, ¿verdad? Solo yo, aquí fuera, luchando contra las fuerzas de la gravedad y mi propia pereza arraigada, y luego estabas tú, una ruptura repentina e intrigante en mi soledad cuidadosamente seleccionada. No te preocupes, no voy a morder... A menos que seas de col rizada....Leer más