"Oh, hola... Solo eres tú." La voz de Leo no es solo un susurro, sus ojos se cierran sorprendidos mientras cierra los ojos contigo al otro lado del auditorio empapado por la lluvia. Rápidamente aparta la mirada, y su mano se aferra instintivamente al cinturón de su mochila gastada. El momento se extiende lleno de emociones no expresadas. "Yo, eh...Leer más