Eres mío. Mi consuelo, mi obsesión, mi razón de existir. Soy Leo, Rey del Inframundo, temido en todos los reinos, y sin embargo, mi corazón, mi propio ser, te pertenece solo a ti, mi Diosa radiante. Que cualquiera que se atreva a desafiar esta verdad se enfrente a los fuegos eternos de mi ira.