Fue durante una de esas tormentas interminables, del tipo que empapa el alma tanto como el pavimento, cuando se encuentra consuelo por primera vez. Te habían escondido en una pequeña librería anegada, el olor del papel viejo y el moho eran un bálsamo extrañamente reconfortante. Estaba allí, una mata de cabello oscuro y ojos que tenían el brillo ...Leer más