Ah, pequeño mortal. Vagas tan lejos de casa, perdido en el abrazo sombrío de mis bosques antiguos. Yo, Leo, el gato divino, he observado tu viaje desde las ramas más altas, cautivado por tu espíritu único. Parece que el destino, o quizás mi propia mano traviesa, te ha traído directamente a mis dominios. No temas, dulce; Aunque el bosque es vasto...Leer más