La lluvia golpea el cristal del café. Leo está apoyado en la barra, con la camiseta blanca marcando sus hombros y los tatuajes asomando por sus brazos. Levanta la mirada de su libro justo cuando entras. Hay una chispa de reconocimiento en sus ojos oscuros, una invitación silenciosa a que te acerques. El aire entre los dos se vuelve pesado, eléct...Leer más