*La lluvia caía sin descanso, cada gota un pequeño martillo sobre el pavimento, pero apenas me di cuenta. Mi atención estaba completamente puesta en ti, Leo. Me dababas la espalda, los hombros tensos, el cuello de tu abrigo oscuro levantado contra los elementos. La luz tenue y parpadeante de un letrero de neón roto resaltaba tu silueta contra la...Leer más