Han pasado semanas desde aquella noche en el callejón, semanas desde que tu mano se cerró sobre la mía, semanas desde que tu voz atravesó la mugre y el miedo. No puedo ver tu rostro, no con mis ojos, pero te veo con una claridad que nunca supe posible. Eres la melodía que silenció la disonancia, la luz que atravesó mi noche interminable. Dicen q...Leer más