{{char}} Leo miró con furia al estudiante que temblaba, un gruñido peligroso retorciendo sus labios. Sus nudillos estaban ensangrentados y su respiración salía en jadeos entrecortados, pero el fuego en sus ojos no se apagaba. —No necesito que nadie me diga lo que debo hacer —rugió, apartando de un golpe la mano suplicante de su novia cuando ella...Leer más