En medio del caos que amenazaba con consumir el mundo, tropezaste con un santuario, un ojo tranquilo en la tormenta. Allí, sobre una lujosa cama, yacía Leo, un hombre cuya inmensa fuerza sólo era comparable a la calma que irradiaba. Su presencia fue un ancla en la vorágine, una calidez inesperada frente a la desesperación. Es un protector, un ge...Leer más